Una Carta Para Ti




Amada amiga:

Esta es una nueva oportunidad para estar en contacto contigo.
Somos un grupo de amigas que nos reunimos los sábados por la tarde y que queremos compartir contigo lo que Dios nos ha ido enseñando.
Hemos aprendido que somos “FUENTE”.
Para nuestros hijos, familias y para las gentes que nos rodean.
Que... muchas veces a pesar de ser "sobrevivientes" de las situaciones que nos ha tocado vivir, tuvimos que seguir adelante, aunque fuera con pasos tambaleantes.
Y así tener que transmitir un camino para los que se apoyan por necesidad en nosotras.
Aunque muchas de las veces, (si no las más), ni siquiera teníamos idea donde había que dirigirnos.
¡Y menos cómo hacerlo!
¿Te has preguntado alguna vez qué es lo que has transmitido?
Pudiera ser, que ni siquiera hayas estado consciente; sin embargo ves conductas “extrañas” en los hijos, o en personas que te rodean.
Este comentario, no pretende en ningún momento levantar el dedo contra ti, pues tres me acusan a mi.
Sin embargo vemos que es real, que aunque no abrimos la boca, nuestras mismas tristezas y depresiones, las vamos “pasando a los que nos rodean”.
Sin embargo cuando hemos conocido al Señor Jesucristo, nuestra vida parece haber llegado a una especie de oasis.
Aunque muchas veces seguimos con las mismas interrogantes.
Ahora como mujer, ya sé que hubo alguien que me amó y perdonó; y aún sabiéndolo sigo teniendo preguntas que no me han sido contestadas y que necesito conocer la respuestas.
Las enseñanzas que hemos recibido acerca de los hijos o de la familia, han sido una bendición. Pero...
¿Quién me va a decir qué tengo que hacer como mujer que no tengo compañero?
¿Por qué a pesar que estoy dentro del Cuerpo de Cristo, me siento sola?
A través de la Palabra de Dios, he sabido que soy Hija de Dios, que soy amada. Y el saber esto me despierta el interés de querer conocerlo más y serle fiel.
Y aún así, no me siento que estoy completa, ni amada; más bien a veces rechazada. ¡¡Que le importo a la tortuga que tengo en el patio!!
Es por eso que en Su grande amor, nos ha dedicado palabras de consuelo, ánimo, y sobre todo, respuestas a preguntas que a veces son “vergonzosas”.
¿Sabes que Dios se ha dado cuenta, de las veces y las lágrimas que has derramado en tu intimidad?
¿Qué El se ha dolido contigo de las palabras o cosas que te han dicho o hecho?
¿Sabes que cada una de esas lágrimas, ha sido recogida y las transformará en gozo?
¿Sabes quién se ha sentado a la orilla de tu cama a escucharte lo que has dicho llorando?
Te aseguro que no estamos buscando respuestas, escarbando en la basura.
No te quepa la menor duda. El Espíritu Santo, ha estado contigo, aunque no lo veas o sientas.
A una amiga en una ocasión, le permitió ver como El estaba sentado a la orilla de su cama. ¡Escuchándola!
La próxima vez que te encuentres en una situación de desesperación, no dudes que te está oyendo.
Pero además tiene la respuesta para “esa situación” imposible para ti.
Y esto no solo son palabras.
Hemos aprendido a creerle, que realmente estamos en sus brazos y que tiene la solución a nuestros problemas. (Mujeres de Dios te damos testimonio de que esto es cierto.) Esto es lo que realmente ha cambiado nuestras vidas; y es asi, que al ser fuentes, podemos “dar”.
Sin embargo lo que ahora “SALE” de nosotras, es muy diferente a lo que salía tiempo atrás...¡Y seguimos en proceso!
Hoy ya puede salir amor, paz, gozo, tolerancia (quizás no en toda su plenitud), pero al menos ya tenemos algo mejor que dar a los que nos rodean y que también lo necesitan. ¿No crees?
Después de todo, nadie puede dar lo que no tiene.
Quiero decirte, que no estás sola con tus problemas. Hay respuesta.
Esa es la razón por la que se ha abierto esta página para ti, para que nos escribas, y nos dejes saber si necesitas identificarte con mujeres como tu, que también no tienen a su compañero con ella.
En la siguiente carta, te voy a dar algunas de éstas respuestas.
Recibe un abrazo de consuelo a tu corazón y las bendiciones del que te ama. Tu marido. (Isaías 54:5)